Martín Aguilar
La Selección Mexicana comenzó el Mundial de 2026 con una victoria sobre Sudáfrica. Lo vivido en la cancha del estadio Ciudad de México pasará a la historia. El triunfo, 2-0 del Tricolor sobre Sudáfrica confirmó el favoritismo de los de Javier Aguirre ante su rival, aunque la sensación dejó qué desear.
El resultado cumplió, no sólo porque prácticamente pondría al cuadro azteca en la siguiente ronda, también porque impulsa la motivación para enfrentar a Corea, pero, después de las circunstancias del encuentro, la posibilidad de lograr un marcador más abultado y, sobre todo, la roja de César Montes, dejó un sabor agridulce.
La fiesta comenzó temprano. La motivación del himno nacional recargó al Tricolor en el inicio del choque. México salió valiente, con la portería en la en la mente. Raúl, de inmediato, tuvo la primera en un remate que se fue por un costado de la cabaña.
El 11 fue el esperado. Memo Ochoa se quedó en el banquillo para darle la estafeta a Raúl Rangel. Jorge Sánchez, César Montes, Johan Vásquez y Jesús Gallardo forjaron la zaga; Érik Lira fue el escudo, mientras Álvaro Fidalgo era volante mixto para que Brian Gutiérrez estuviera libre en la media punta. Arriba, Piojo Alvarado, Julián Quiñones y Raúl Jiménez completaron el parado.
El protagonismo nacional se forjó a base de presión. El equipo de todos mordió con ansiedad la salida sudafricana. Lira, con un desgaste importante, recuperó en la última zona; el rebote le quedó a Quiñones. Sin pensarlo, el goleador la prendió con potencia entre las piernas de Williams. ¡Goooooool de México!
El Azteca retumbó como en sus mejores días. Los simientos del inmueble se sacudieron al ritmo que impuso Siphiwe Tshabalala hace 16 años, ahora con Quiñones como protagonista en el césped del tres veces mundialista.
El cuadro nacional perdió ritmo después de irse al frente. Johan, Montes, Lira y Gallardo tocaron el esférico en zona segura. Sudáfrica, con poco, respondió gracias a un disparo de Sibisi que terminó en las manos del Tala Rangel.
La sensación de que México incrementaría la ventaja era constante, en el campo, la presión apareció sólo por momentos. Fidalgo con un centro que Jiménez no contactó; Quiñones al palo y Gutiérrez con poca idea en el último tercio, evitaron el segundo. El descanso apareció en el Coloso de Santa Úrsula.
Javier Aguirre les exigió a sus futbolistas pasión en el medio tiempo. El cuadro nacional volvió al agobio en el arranque del segundo tiempo. Fidalgo tuvo la chance clara gracias al mal despeje de Williams; no se animó a disparar y quiso centrar directo a la rodilla de un defensor.
El juego se rompió en una escapada de Gutiérrez. Brian recibió un empellón de Sithole cuando se iba solito frente a la portería. El silbante no dudo y echó a la contención sudafricana. El triunfo se sintió en el ambiente.
El Vasco movió sus piezas. Mora y Chávez le dieron vitalidad al cuadro nacional. Alvarado escapó por la derecha. Su primer centro bueno llegó a segundo palo, donde Jiménez, valiente, picó el esférico con la testa directo a la red.
La Hormiga González, Alexis Vega y Edson Álvarez fueron al rectángulo verde. La percepción de que los goles estaban por caer era mayúscula, sobre todo cuando Zwane perdió la cabeza y golpeó a un defensor mexicano para dejar con nueve a los africanos.
La gente esperó los goles, afinó la garganta con el Cielito Lindo, pero las anotaciones jamás llegaron. Pese a todo, la fiesta fue total, el debut fue casi perfecto, evitar la roja a César Montes en los últimos segundos y una diferencia de goles mayor, hubiera marcado un estreno completo. Ahora, tocará pensar en Corea.
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