Martín Aguilar
Con el grito de celebración “Sí se pudo”, miles de capitalinos se congregaron este sábado sobre el Paseo de la Reforma para participar en el intento de imponer un nuevo Récord Guinness de la “Ola Más Grande del Mundo”. El evento masivo fue organizado por el Gobierno de la Ciudad de México como parte de las actividades oficiales previas a la Copa Mundial de la FIFA 2026.
Desde las primeras horas de la mañana, un contingente integrado por familias completas, grupos de amigos, vecinos, artistas, deportistas, luchadores, organizaciones civiles, así como turistas nacionales y extranjeros, comenzó a distribuirse a lo largo del emblemático corredor turístico. La concentración humana abarcó el tramo que va desde el monumento del Ángel de la Independencia hasta la intersección de Paseo de la Reforma y la avenida Bucareli, en la zona conocida como El Caballito.
El ambiente festivo estuvo caracterizado por música, banderas mexicanas, sombrillas tricolores y expresiones multiculturales de los diversos sectores asistentes.
Durante la realización de la jornada, la secretaria de Turismo de la Ciudad de México, Alejandra Frausto Guerrero, tomó la palabra para destacar la naturaleza plural, incluyente y diversa de la convocatoria institucional.
“Muchas gracias a toda esta familia increíble que se dio cita para mostrarle al mundo que vamos a recibir a todas las nacionalidades, a todas las culturas, a todas las creencias. Aquí no se discrimina a nadie; aquí recibimos con el corazón grande, sin xenofobia, sin odio”, expresó formalmente la funcionaria ante la multitud.
Frausto Guerrero subrayó que la capital del país se encuentra en un proceso activo de preparación para recibir a los visitantes internacionales durante la justa futbolística de 2026. Asimismo, recordó el hito histórico de que la capital mexicana se consolidará como la única urbe del planeta en albergar por cuarta ocasión una Copa del Mundo, añadiendo que “logramos la ola más grande del mundo con corazón grande”.
A pesar del optimismo y de la masiva respuesta de la ciudadanía, el Gobierno de la Ciudad de México aclaró que tanto la cifra total de asistencia como la correcta ejecución de la ola humana todavía se encuentran sujetas a la evaluación oficial de los jueces de Guinness World Records.
Por tal motivo, las autoridades del gobierno capitalino y de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) informaron de manera explícita que no darían a conocer cifras estimadas de asistencia ni aforos preliminares, esto con el propósito fundamental de no intervenir ni interferir en el proceso de deliberación técnica y decisión final de la organización Guinness.
Para guiar la dinámica de la ola humana, los organizadores instalaron altavoces en cada uno de los bloques de Paseo de la Reforma para marcar el ritmo del movimiento masivo. No obstante, la ejecución del ejercicio colectivo evidenció fallas importantes en materia de secuencia, sincronización y coordinación a lo largo del recorrido:
El movimiento inició con notable fuerza, uniformidad y sincronía en los primeros tramos viales, particularmente en las inmediaciones del Ángel de la Independencia.
Al llegar a la Glorieta del Ahuehuete, la continuidad visual comenzó a fragmentarse. A partir de ese punto de referencia, la coordinación entre los asistentes se volvió irregular y la secuencia se perdió en múltiples sectores.
En varios segmentos del trayecto se observó cómo solo grupos aislados de personas levantaban los brazos, agitaban banderas o elevaban sus sombrillas en un intento por rescatar el flujo de la ola. Sin embargo, el efecto visual se diluyó de manera gradual conforme avanzaba hacia la meta en la zona de El Caballito, donde ya no se conservó la uniformidad esperada para un récord de tal magnitud.
Pese a estos inconvenientes en la logística de campo, el entusiasmo de los participantes prevaleció con el fin de registrar a la capital en el libro de los récords internacionales. La jornada dominical concluyó con música y mensajes de unidad social, entre los que destacó el pronunciamiento de una exjugadora de la Selección Mexicana Femenil de 1971, quien resumió el espíritu de la convocatoria al afirmar que “cuando México se une, siempre va a salir adelante”.
El evento dejó además lecciones operativas sobre la necesidad de perfeccionar la coordinación de masas en eventos de escala metropolitana
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