Martín Aguilar
Del lado poniente del Palacio de Bellas Artes, en avenida Juárez y la Alameda Central, el comercio en vía pública, en lugar de ir a la baja, se ha extendido... y parece no tener fin.
Se trata de uno de los puntos con mayor presencia de vendedores, donde, además de grupos de ambulantes, venden extranjeros y grupos autoproclamados feministas.
De acuerdo con el testimonio de uno de los afectados, en ese lugar hay hombres que ejercen el trabajo sexual a cambio de entre mil y tres mil pesos.
La víctima —un hombre de 30 años que prefirió el anonimato— señaló que el 4 de abril pasado fue con uno de esos hombres a un hotel que se ubica en la zona y que éste lo asaltó.
Compramos cervezas en la recepción del hotel, subimos a la habitación y tras darle un trago me sentí mareado y después desperté en la cama con un golpe en la cara y no estaba mi celular ni mi cartera”, dijo en entrevista.
Cree que el trabajador sexual colocó alguna droga en su cerveza.
Sin embargo, el hombre desconoce qué sustancia le fue administrada, ya que no acudió al médico ni a presentar denuncia, pues reveló que es casado y no quiere que su familia se entere.
Ese no es el único caso que se ha registrado, ya que activistas y trabajadores sexuales señalan que han tenido conocimiento de al menos otros diez casos de delitos en los que las víctimas también han sido los trabajadores sexuales.
En esta zona, a pesar de la presencia de personal de la Secretaría de Gobierno y de elementos de la SSC, decenas de puestos ambulantes se instalan y la delincuencia está presente, no solo sobre ambos costados de avenida Juárez, sino también en los pasillos interiores de la Alameda Central.
Ahí predomina la venta de comida preparada al momento, con puestos que operan con tanques de gas en espacios de alta concentración de personas. También se comercializan cigarros electrónicos y vapeadores, cuya venta y distribución están prohibidas por el gobierno federal.
Los comerciantes instalados en el lugar también hacen uso de la infraestructura de la Alameda y avenida Juárez para levantar sus puestos, por lo que ya los paseantes no tienen acceso a un buen número de bancas para sentarse a disfrutar de la zona arbolada, ya que también se encuentran ocupadas con mercancías o pertenecías.
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