Distintos mensajes hechos públicos por Estados Unidos, anuncian estar listos para irrumpir en territorio nacional contra los cárteles del narcotráfico.
Pero la estrategia que tiene lista Washington, va más allá de la persecución de los poderosos cárteles de las drogas en México.
Lo que ha hecho posible lo anterior, es el poder político, y para ello, Donald Trump, cuenta con una larga lista de funcionarios del pasado y actual gobierno, ligados al crimen organizado.
Por obvias razones la estrategia de EU para México, será totalmente distinta a la usada para detener a Nicolás Maduro.
Se trata de un plan de largo aliento, que consistirá en continuar debilitando a los aliados de México, como Cuba, Nicaragua y Colombia, principalmente.
Históricamente Cuba ha sido una nación con demasiada cercanía a México. Andrés Manuel López Obrador, potenció esa relación.
Actualmente, la presidenta Claudia Sheinbaum está dispuesta a continuar y reforzar ese legado histórico.
Pero las cosas, no le serán tan sencillas, debido a que la isla necesitará mucho más petróleo que los 17 millones que la 4T ha enviado durante este sexenio.
Trump ha ordenado a Venezuela suspender la exportación de crudo a Cuba, lo cual complicaría la de por sí deteriorada situación en el régimen de Díaz -Canel.
A Sheinbaum se le han acabado las opciones. Las salidas cada vez son menos. Su gobierno se encuentra entre la espada y la pared.
Es difícil encontrar una salida fácil a la crisis gestada desde que el gobierno de Obrador fue permisivo con el crimen organizado, al desplegar la estrategia "abrazos no balazos".
Las consecuencias están a la vista, para Trump, quienes gobiernan en México, son los cárteles de las drogas. Y en esa tesitura no se observa que vaya a desistir.
De hecho, ha realizado las consultas jurídicas necesarias, en cuanto a las implicaciones legales y políticas para llegar a territorio nacional a capturar a los narcos protegidos por el poder.
Pero en Washington han manejado con sumo sigilo, la eventual captura de personajes con turbios nexos en cuanto a ligas con el crimen organizado.
Es evidente, que la apuesta de Trump es mayúscula. La detención de un pez grande sería la oportunidad ideal para el gobierno de Sheinbaum, aunque no lo acepte públicamente.
El fondo de ello, es que no se trata de palabrerías y discurso trillado. Desde el gobierno de López Obrador llegaron a su escritorio en Palacio Nacional, informes de los presuntos nexos de sus cercanos con la delincuencia organizada.
¿Qué hará Sheinbaum? ¿Se quedará de brazos cruzados? ¿O le abrirá la puerta a las fuerzas de élite de Estados Unidos?
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